Meditar para conservar el equilibrio

viernes, 23 de abril de 2010



Las mujeres tendemos a ocuparnos constantemente de los demás, de las necesidades de las personas que nos rodean, de nuestros hijos, pareja, padres cuando son ya mayores, intentamos estar siempre disponibles para nuestras amigas, tenemos tendencia a asumir un rol de mucha entrega, y para conservar la energía, mantener el equilibrio y no sentirnos desbordadas necesitamos momentos destinados en exclusiva a nosotras mismas. Tenemos que buscar pequeños rituales que nos permitan conectar con nuestro interior y sentirnos mejor.

La meditación es una de las mejores formas de relajarnos, conectar con nosotras mismas y abrir nuestra mente. Desde Meditar para Ser nos invitan a aprender a respirar bien, meditar solos o acompañados, y nos ofrecen algunas meditaciones guiadas maravillosas, todas ellas son fruto del trabajo de Mari Cruz Isasi, maestra de yoga con gran experiencia con adultos y pequeños, referente ya hace un tiempo en el mundo del yoga de Castilla la Mancha, quien además ha publicado su libro "Meditaciones de fruta dulce" con 16 meditaciones guiadas originales suyas, y el prólogo a cargo de Araceli Cadavieco, maestra de la Escuela Alzahara.

Las meditaciones guiadas de Mari Cruz te invitan al recogimiento, a sentirte relajado, y a enfocarte por unos momentos en el bienestar sin más, en una sensación de laxitud y paz que es necesaria para recargar pilas y volver con energía a nuestros quehacereces diarios.

Os invito a probar esta meditación:




Haz cinco respiraciones lentas y profundas.

Te encuentras en una playa, cómodamente tumbado en una hamaca que se encuentra sujeta a dos palmeras. Es un lugar para ti, donde nadie te observa ni te puede molestar. A tu izquierda el mar, contémplalo. Unas aguas cristalinas, serenas, acarician nuestro planeta. T también sientes esa caricia. Mientras te balanceas en tu hamaca, toca con tus dedos la arena, fina y cálida. Disfruta del no pensar, del no hacer.

Te sientas ahora en la hamaca, frente al mar. Sientes el deseo de bañarte en sus aguas, para refrescarte del calor. Vas caminando sin prisa hacia el agua. Siente su temperatura agradable. Juega con las olas, como si fueses un niño, nada te preocupa. Es agua es tan transparente que puedes ver las conchas de colores que se encuentran en el fondo, brillando, adornando el agua.

Adéntrate en el agua hasta donde desees. Sintiéndote protegido, a salvo. Si lo deseas puedes bucear. Y siente como esas aguas te van haciendo más y más sutil, etéreo.

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