¿No hay espacio para los niños?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Hay lugar para los niños en nuestra sociedad? La mayor parte de nuestra cultura está estructurada para los adultos, y los niños no son bienvenidos o incluso son excluidos. Los niños pasan la mayor parte de su tiempo en la escuela y en actividades relacionadas con la escuela, en donde los padres no son bienvenidos. Cuando mi hijo y yo buscábamos actividades para realizarlas juntos, a él le dijeron que no me necesitaba, y a mí se me dijo que estuviera contenta de tener algo de tiempo a solas. Nunca se pensó que nosotros podríamos ser buenos amigos queriendo disfrutar de una actividad juntos.



Esta áspera actitud hacia los niños puede ser más evidente cuando vamos de compras; algunos miembros del personal de la tienda parecen ver a cada niño como fuente potencial de problemas. La presencia de un niño es tolerada- siempre que éste esté perfectamente callado, no toque nada, y no parezca que se vaya a lastimar. Yo sospecho, sin embargo, que el personal de la tienda no se preocupa tanto por el sufrimiento potencial del niño, sino por sí mismos: ¡temen ser enjuiciados! Este temor puede ser tan irrazonable y alcanzar un punto casi demente. Mi hijo (a la edad de siete años) fue gravemente amonestado en una tienda de libros, “¡Baja de ese bordillo! ¡Te vas a lastimar!” Este peligroso bordillo estaba a exactamente cinco pulgadas del piso.

Cuando observamos de cerca el juego de un niño, podemos ver que ellos tienen el mismo instinto de auto-preservación que tenemos los adultos, y un buen sentido de lo que pueden manejar. ¿Por qué, entonces, se desconfía tanto de los niños? En esos momentos en los que es necesario decir algo acerca del comportamiento de los niños en público, se lo hace frecuentemente en un tono áspero, impaciente y de desaprobación. Pero muchos adultos también se comportan a veces de forma inapropiada en público – como fumando en un área de no fumadores. En el caso de que el adulto llegue a ser corregido, esta petición se la hace generalmente con la más alta cordialidad. ¿Merecen los adultos más consideración de la que merecen los niños?

Cuando los niños se atreven a salir en público, no se les dirige la palabra, a menos que, como a soldados, se les pregunte su nombre y grado. Si las circunstancias son tales que los niños aparecen en público durante horas de escuela, se les pregunta, casi contrariadamente, “¿Por qué no estás en la escuela?” Cómo respondería un adulto si se le preguntase, “¿Por qué no estás en el trabajo?

Se espera que los niños sean infinitamente pacientes durante diligencias y conversaciones aburridas, y que nunca interrumpan a los adultos - sin tomar en cuenta que las conversaciones de los niños son mucho más fascinantes. ¿No le gustaría a usted escuchar acerca del Planeta Maravilloso, o de cómo lo aman en forma “infinitamente cuadrada”, como me lo dijo mi hijo cuando tenía 3 años?

A pesar de sus formas deleitantes, los niños son tratados en los lugares públicos como si fuesen invisibles, y sus necesidades son frecuentemente consideradas irrelevantes. Al hacer que sus necesidades sean conocidas por otros, ellos están frente a una desventaja particular, debido a su edad e inexperiencia. Diferente a los ciudadanos de la tercera edad, quienes también se encuentran con una injusta discriminación por su edad, no existe un vocero de los niños para educir empatía por su condición. ¿Quién no se ha topado con un desconcertado bebé o niño cuyas lágrimas son ignoradas por enojados padres e indiferentes extraños? ¿Si un adulto estuviese llorando en público, no estaría todo el mundo preocupado? ¿Si un animal estuviese claramente sufriendo, se pasaría todo el mundo de largo?

Incluso las iglesias, que enseñan del amor entre familias, segregan a los niños de las actividades más importantes. En algunas áreas existe todavía el problema de discriminación habitacional, en la que los niños son colocados en la misma categoría que indeseables mascotas. Presumiblemente ellos colocan a los niños en una categoría entre un periquito y una boa constrictor.

¿Podría esto ser diferente? Las cosas son diferentes en otras culturas. Cuando mi hijo (a sus 5 años) y yo visitamos a un herbolario Chino, yo fui ignorada, mientras tres adultos, todos chinos, llenaban a mi hijo de atención afectuosa. (Ahora que lo pienso, ellos me hicieron una pregunta: “¿Tiene Ud. más hijos?”) No se necesita ni decir que su comportamiento en esa tienda fue impecable. ¿Hay alguna duda del por qué quienes visitan China reportan que los niños allá se comportan bien?

Todos los niños se comportan tan bien como son tratados – igual que los adultos. ¿Por qué es tan difícil para los adultos entender esto? Después de todo, todos hemos sido niños. ¿Cómo hemos olvidado tan pronto cómo es ser un niño en un mundo adulto?

Los niños merecen ser tratados de la misma manera en que queremos ser tratados nosotros – con amabilidad y comprensión, dignidad y respeto. Como escribió el físico Richard Feynmen, “Los seres humanos deben ser tratados como seres humanos”. Todos somos seres humanos, y, en cierto sentido, todos somos niños. Algunos de nosotros simplemente hemos estado aquí por un poco más de tiempo.


Jan Hunt

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