Despues de Elogiarle...

miércoles, 2 de febrero de 2011


"Cambió radicalmente, a tal extremo que si le vieran pensarían que en lugar de elogiarle, le habiamos castigado."

Cuando trabajo con padres y madres , en mi consulta, la sentencia anterior surge a menudo. Los adultos no comprenden qué ha pasado. Y toman la actitud del niño o niña como un problema de autoestima, de control de impulsos, o como indicio de un desorden de comportamiento.

El pequeño que reacciona enfadandose, o con actitudes molestas para sus personas de referencia, se encuentra ante un conflicto, pero normalmente no ante una enfermedad. Lo más común en estos casos es que nuestra valoración y la que el menor tiene de sí mismo no coinciden en absoluto. Dicha valoración tiende a ser inferior a la que el adulto ha hecho, con el consiguiente malestar que esto provoca.

¿Quiere esto decir que actúa así para que le prestemos atención negativa? Algunos padres o madres me hacen esa pregunta, afortunadamente no tantos. Lo normal no es que el niño esté buscando atención negativa, sino que esté expresando su estado emocional. Cualquier persona, cuando los eventos del día difieren negativamente de lo que esperaba, tiene emociones negativas. Es fácil que digamos que necesitamos un descanso, que reaccionemos exageradamente ante cuestiones que en otras circunstancias no nos afectarían. Justo esto es lo que sucede con un niño o niña, su comportamiento nos "dice" que se siente mal.

La siguiente pregunta es ¿podemos evitarlo?. La respuesta es sí. Usando las preguntas adecuadas, las descripciones en lugar de las valoraciones, nos conducirán a los motivos reales de una "buena conducta" y por lo tanto a evitar un elogio que los pequeños consideren "fuera de lugar".

Teresa García
Psicologa Clínica

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