¿Enseña el dolor?

miércoles, 13 de abril de 2011


Una de las bases que sustentan el uso de castigos o bien autocastigos, es el concepto de qué el dolor "enseña". Lógicamente, la ausencia de dolor es pelígrosa. Bien es cierto que retiramos la mano del fuego, gracias al dolor. Y que si el dolor no avisara, el cuchillo cortaría nuestro dedo, mientras preparamos la comida, y no nos daríamos cuenta.

Algo muy diferente es el uso del dolor como herramienta educativa, es decir, como castigo. A mi me gusta mucho usar ejemplos para explicar a conciencia lo que digo. Imaginemos dos hermanos, uno de ellos golpeando al otro. Cuando le vemos nos acercamos y damos un cachete al que estaba golpeando, mientras le decimos "no golpees a tu hermano".
La idea detrás de este gesto del adulto es que el cachete que ha recibido, conseguirá que comprenda que no es una idea adecuada pegar a su hermano.
Este modo de actuar presupone que el niño va a pensar exactamente lo que nosotros queremos que piense. Los niños y niñas no se diferencian de cualquier otra persona en lo que a pensamientos se refiere, y pensarán lo que consideren más adecuado.
El aprendizaje asociado a la actuación descripta, es que quién tiene más fuerza "puede" golpear al otro. Inclusive, que puede hacerlo, mientras nadie le vea.

Logicamente, dichos aprendizajes no entraban en lo que el adulto quería explicar al niño. Y muy probablemente no tenga ni idea que su comportamiento está siendo analizado y registrado por el infante que recibe el cachete. Sin embargo, esta lección implicita, explica por qué aunque un niño o niña haya recibido un cachete por "pegar" a su hermano, más adelante, en otra discusión entre niños, usen nuevamente los golpes como herramienta.

Teresa Garcia
Psicologa Clínica.


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