Negociar un castigo

miércoles, 1 de junio de 2011


A veces en mis talleres encuentro personas que dicen que la negociación con sus hijos no ha funcionado. En estos casos pregunto en qué términos se ha llevado a cabo la negociación. Así que me cuentan, con todo lujo de detalles. Y entonces descubrimos en grupo que no había una negociación, sino una orden con advertencia de castigo si no es cumplida. Algo así como un límite de velocidad, poniendo el símil de la carretera, que si es sobrepasado, pues se recibe una multa.

Analicemos el caso en profundidad, en el símil y luego lo trasladeremos a la negociación en el caso de los niños y niñas. Todos sabemos que en España tenemos unos límites de velocidad, y que en estos días ha sido cambiado. También conocemos la multa que recibiríamos en caso de sobrepasarlos. ¿Significa eso que nosotros hemos negociado y por lo tanto participado en ese "contrato"? Pues mire usted, no. Esos límites los ha decidido el gobierno y los ha impuesto. Y quiénes no los cumplamos estamos advertidos de la pena a la que será sometido. De hecho algunos ya han decidido que no cumplirán los límites y pagarán por ello. Y cuánto tiempo debe pasar entre que le pillen, y pague con puntos y dinero, para recuperar los puntos, es decir haber pagado el precio, de ir a la velocidad que les apetece.

Ya se que es mala la comparación, pero en este caso, poca la diferencia. El niño o niña que no ha participado en la decisión que ha sido tomada y que le afectará directamente, sabe que precio pagará por incumplir el límite, y puede decidir, pagar el precio. Entonces el padre o madre, e incluso el profesor o profesora, dirá que la negociación no ha funcionado. Otro modo de expresar ese mismo hecho, es que el niño o niña ha decidido pagar un precio por una acción. Un precio que él no ha decidido además, por lo que estará fomentando una lucha de poder una negociación de este tipo.

En las negociaciones es completamente imprescindible tener en cuenta que la relación ganar-ganar ha de ser satisfecha. Si una de las partes que negocia "pierde", esa relación se rompe y a la larga trae la ruptura del trato. En este caso lo más interesante es que el adulto estará convencido de que las negociaciones no funcionan y por lo tanto, está legitimado para usar el castigo, cuando lo cierto es que ha llamado negociación a una advertencia de castigo. Todo esto a nivel completamente inconsciente, ya que cuando lo tratamos en los talleres se dan cuenta y comprenden que una advertencia de castigo no es una negociación.

Teresa García.
Psicóloga Clínica.

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