Ver la potencialidad

miércoles, 22 de junio de 2011


El hecho de que un niño o niña, o bien un chico o chica de doce a catorce, y a veces más, se niegue a cumplir los deseos de un adulto, suele tener mala prensa. Dependiendo del tipo de negación que hagan los menores, de cuanta violencia utilicen, son calificados de un modo o de otro.

En las edades tempranas, es una herramienta muy operativa saber ver, sentir, oler, palpar y escuchar, es decir, usar nuestros cinco sentidos, e implementar un sexto. Poniendo toda nuestra percepción a prueba, para percibir la potencialidad que tiene una conducta determinada.

Cuándo un niño o niña dice que no, de manera enérgica, a colocar los juguetes en un lugar diferente al suelo, la frase de los adultos suele ser: "este niño es muy testarudo", "esta niña es cabezota", y frases de ese estilo. Y posiblemente, estén en lo cierto, solo que en ese punto están viendo la parte negativa, el vaso medio vacío.

Si nuestro niño dijera un no enérgico a probar una droga (estaríamos hablando de un niño o niña más mayorcito) estaríamos encantadas como personas responsables del bienestar de estos muchachitos y muchachitas.

Si cuando son pequeñitos, vemos voluntad en lugar de testarudez, continuidad de propósito en lugar de cabezonería, nuestro modo de actuar variaría. Entonces estaríamos viendo una capacidad, una potencialidad, un diamante en bruto. Y removeríamos "Roma con Santiago" con el objetivo de encontrar las herramientas que nos permitan convertir el carbón de un "no" a bañarse, al diamante de decir "no" enérgico a todo aquello que tiene la capacidad de dañar.


Teresa García.
Psicóloga clínica.

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