Ambientes preparados

lunes, 29 de marzo de 2010

María Montessori (1870-1952) en el desarrollo de su pedagogía a principios del siglo pasado introdujo el concepto de ambiente preparado. Para ella un ambiente preparado es un ámbito cuidadosamente organizado para que el niño se pueda mover con libertad de una manera autónoma y auto-dirigida.

Ella diseñó ambientes que respondían a las necesidades de desarrollo de los niños tanto en el aspecto social como en el emocional e intelectual. Dichos ambientes debían ser seguros y ordenados y gracias a su simplicidad y belleza ser atractivos para los niños. Espacios cálidos e invitadores a la investigación por parte de los niños. Se organizaban por áreas de trabajo dotadas con estanterías que eran accesibles a los niños y estaban conformados con mesas adaptadas al tamaño de los mismos así como zonas abiertas para el trabajo en el suelo. El ambiente no contenía objetos que no pudiera utilizar el niño en su desarrollo.



En el año 1977, en Ecuador, Mauricio y Rebeca Wild fundan una escuela no-escuela, como a ellos les gustaba llamar, de nombre Pestalozzi. En ella crean ambientes preparados para niños de todas las edades: preescolar, primaria y secundaria. En su experiencia educativa, influidos por María Montessori y Piaget, consideran un ambiente preparado como un entorno relajado, carente de peligros activos y donde el niño puede tener una actividad espontánea alentado por un ambiente abierto, rico en elementos no estructurados, es decir que no tienen un objetivo en sí mismo, y otros estructurados. Parte del ambiente relajado es una combinación entre rutina y variación que facilita que el niño experimente la realidad de nuestro mundo cambiante. Esto se aplica también a la variación de objetos y personas y a la estructuración del tiempo.

Ambientes preparados en casa

En nuestras casas también podemos tener algunas pautas para tratar de proporcionar a nuestros hijos un entorno preparado que facilite su desarrollo emocional e intelectual. Aunque no podamos reunir todo lo que querríamos, sí que podemos adaptar nuestro hogar a la necesidades de nuestros niños.

El ambiente cambiará en función de la edad de los niños y por tanto, sólo podemos dar algunas líneas generales:

- Mantener un orden básico en las cosas pero también introducir cambios en el ambiente.

- Tratar de cuidar que haya tiempos tranquilos, sin mucha excitación y propicios para las actividades individuales.

- Ofrecer actividades en grupo organizadas por adultos: salidas a diferentes partes o visitas de afuera que enriquezcan nuestras vidas.

- Crear ambientes donde los niños puedan seguir siendo niños. Para los más pequeños (y seguramente para todas las edades) dejar que se ensucien, que puedan meter manos y pies en toda clase de situaciones, que se puedan mover, tocar y experimentar sin rendir cuentas a ningún “objetivo académico”.

- Nunca puede faltar un cajón de arena y agua para poder experimentar.

- Ofrecer materiales no estructurados: naturales (semillas, hojas, arena, conchas, ) y objetos cotidianos (tapones, chapas, botellas vacías, hueveras y todo tipo de materiales reciclados).

- Rincones de juego: juego simbólico (cocina, limpieza, muñecas, tienda, bloques de construcción, teatro, disfraces, carpintería, etc.). A medida que los niños crecen se van generando otros rincones: legos, muñecos articulados tipo Playmobil, música, juegos de mesa,cocina, taller,…

- Elementos culturales dispuestos en estanterías de fácil acceso a los niños. En ella tendremos juegos, instrumentos musicales, elementos para la lecto-escritura (abecedario móvil, letras de lija,…) y las matemáticas (asociación, seriación, ábacos, regletas, figuras geométricas, balanzas…) y libros de consulta.

- Mesa amplia surtida con todo lo necesario para la creación espontánea: con folios, lápices de colores, pinturas, etc.

- Tener un revistero con libros y revistas que vamos cambiando periódicamente.

- Disponer de una zona para desarrollar una actividad motriz no-dirigida. Paseos por la montaña, por la playa o por parques grandes.

- Sería ideal poder tener una zona exterior con materiales para la actividad motriz y casitas de juego e incluso con zona de huerto y animales de granja.

Pero algo más importante que el ambiente físico que le podamos proporcionar, es el ambiente emocional. Nuestros hijos necesitan ser respetados y amados sin condiciones ni expectativas. Nosotros que somos las personas más importantes e influyentes de sus vidas tenemos que saber respetar sus ritmos, sus características personales y valorar todo lo que hacen por muy pequeño que a nosotros nos parezca y sólo así tendrán un verdadero entorno preparado.

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