Consecuencia o castigo

miércoles, 6 de abril de 2011


Es fácil confundir una consecuencia natural con un castigo, sobre todo si en nuestra educación los castigos (ya sean físicos o psicológicos) han sido una tónica constante.

Por ello es necesario distinguirlos completamente. Porque sino es muy probable que castiguemos a los pequeños y pequeñas, pensando que están sufriendo las consecuencias naturales de sus acciones.
Supongamos que una niña quiere salir a la calle, un día de lluvia, sin un paraguas. En ese caso, la consecuencia natural es que se mojará. Si además es sensible al frío, otra consecuencia natural que puede venir asociada es un catarro. Esto no siempre pasa, ya que hay niños que no son sensibles y se mojan hasta los huesos mientras juegan sin que esto les suponga un problema.
Así que en este caso existe una consecuencia natural clara, se moja la ropa y muy probablemente se pasa frío.

Otra consecuencia natural aparece si decidimos andar sin zapatos, muy probablemente nuestros pies se ensuciarán, enfriarán, y golpearán con cualquier cosa que encuentre a su paso.

Cuando en los talleres, artículos, consulta, etc. hablo de permitir que los niños aprendan siempre que sea posible por su propia experiencia, me refiero a este tipo de cosas. Experiencias sencillas que las niñas y niños, comprenderán sin necesidad de más explicaciones por nuestra parte. Y que evitará muchas luchas de poder entre grandes y pequeños.

Si la consecuencia natural hemos de decidirla los adultos, ha dejado de ser consecuencia natural para convertirse en un castigo, y así será percibido, generando todas las consecuencias negativas de los castigos. Por lo tanto, estemos muy pendientes para evitar usar un castigo en cubierto. Si vamos a usar un castigo en la educación de nuestra prole, cosa que yo desaconsejo, lo mejor es que tengamos clara la diferencia.

Teresa García.
Psicologa Clínica.

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5 comentarios:

Adriana dijo...

Qué bien me ha venido esta información. Mi hijo tiene un año y medio y aunque pareciera muy pequeño aún ya hemos tenido situaciones que ponen a prueba mi paciencia y el ejercicio de su voluntad.
Saludos.

marcela - maggie valletta dijo...

a mi también me ha venido muy bien la aclaración!

yo tengo 3 varones y se hace muy difícil a veces seguir con este tipo de crianza ( la respetuosa digo) peeeero es la que me dicta el corazón , así que...

bueno, un beso!

Laura dijo...

Mmm... desde que leí el artículo lo estuve digiriendo... es que en realidad habría que determinar que se entiende por castigo... cualquier consecuencia no natural es un castigo?
A mí me cuesta mucho encontrar "consecuencias naturales" que ayuden a corregir cosas en mis hijas.
Por ejemplo, lo de resfrío si andan descalzas... no es una consecuencia inmediata, por lo que sinceramente no lo relacionan. Ni si le salen caries al no lavarse los dientes... muchos menos si dejan todo desordenado y dentro de algunos años la consecuencia natural es que no puedan ser ordenadas en ningún plano de sus vidas...
Yo apuesto más bien a llegar a acuerdos con ellas de lo que hay que hacer, por qué se debe hacer, y cual será la consecuencia (artificial) si no se cumple lo pactado.

Teresa dijo...

Me alegra mucho que haya sido de ayuda el artículo. Paso a responder las preguntas que hace Laura...

Una consecuencia no natural es una consecuencia que impone alguien. En el ejemplo de la lluvia, la consecuencia la impone la naturaleza, por lo tanto no genera lucha de poder con los padres.
La consecuencia natural educa, la consecuencia impuesta, genera relación de poder.

Cuando existe un tema en el que es muy dificil encontrar una consecuencia natural, yo recomiendo encontrar un modo alternativo de educación, casi siempre en caso de niños muy pequeños, un cuento o un juego.

La consecuencia natural más inmediata del desorden es que no encontramos aquello que queremos usar cuando queremos usarlo. Pero en el caso del desorden es necesario tener en cuenta que "orden" es un concepto subjetivo, lo cuál quiere decir que lo que para una persona está ordenado, para otra no. Valga saber que muchas personas desordenadas saben exactamente en qué lugar están sus cosas. Lo cual nos lleva a que tienen un concepto diferente del orden.

Laura dijo...

Gracias Teresa por tomarte el tiempo para responderme =)
Me he dado de alta en el foro de tu página, para seguirte más de cerca, poder conocer mejor tu concepto y entender la manera de hacerlo viable.
Saludos!

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